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¿Quienes somos?
2,889 metros observan desde lo más alto de la Provincia de Córdoba. El majestuoso Cerro Champaquí, erguido desde siempre en el paisaje, nos muestra un camino a seguir, testigo de todo lo que acontece en esta parte del planeta, albergando a un sinnúmero de pueblitos con singulares características culturales y naturales.
El Cerro Champaquí, es sinónimo de nuestra querida Córdoba, pero también es sinónimo de orgullo, de grandeza y de fortaleza. Hace muchos años, visitamos el Cerro Champaquí, llegando muy cerca de su cima, encontramos una escuelita, donde los alumnos llegaban desde muchos kilómetros a la redonda, montados en burro o caminando por horas. Ver la fortaleza de esta gente, conocer una parte de sus costumbres, disfrutar la sonrisa franca y sincera… todo eso es una experiencia increíble, que le llena el corazón a cualquiera. De ese viaje, sin embargo, lo que más recordamos fueron unos alfajores de maicena, que la única maestra de la escuela había preparado en honor a nuestra visita. Fue tal la sorpresa de disfrutar esos alfajores, que Cecilia decidió quedarse un día más, para a la mañana siguiente acompañar a la maestra con otra “horneada” No teníamos previstos quedarnos una noche… por lo que tuvimos que improvisar unos catres, cerca de la cocina. Afuera comenzó a nevar, el viento se escuchaba silbar en las rendijas de las ventanas. El adobe, no es un material muy preciso… el frio se metía con furia…. Decidimos acercarnos al horno… aún tibio y acurrucados en las pocas mantas que teníamos, dormimos como niños soñando con alfajores… rodeados de su perfume… de su magia. A la mañana siguiente, no podíamos pensar en nada más que Alfajores. La maestra cumplió su palabra, y Cecilia aprendió todas sus técnicas y se convirtió sin quererlo, en poseedora de un secreto ancestral, de una maravilla de textura y sabor… Cecilia se convirtió, en embajadora, con el deber de trasmitir y de compartir tan extraordinario conocimiento. El destino quiso que sea en las márgenes del Caribe Mexicano , donde se inició el cumplimiento del camino ya escrito. El sabor único y la forma de hacer los alfajores en Champaquí, debía compartirse, debía ampliarse al resto del mundo. Así es como nace la fábrica de Alfajores, como un legado, como un mandato de continuar algo que inició hace cientos de años, en las márgenes del cerro más alto de mi provincia.
La leyenda “El lago de Champaquí”
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